Las mujeres desempeñan un papel central en la agricultura en toda América Latina, pero siguen enfrentando barreras desproporcionadas en el acceso a la tierra, la financiación, la capacitación y los recursos productivos. Estas desigualdades estructurales limitan no solo las oportunidades económicas de las mujeres, sino también la resiliencia y la productividad de las comunidades rurales en su conjunto.
En la Parte III de la serie de análisis del portafolio Agtech de Incofin, exploramos cómo las soluciones de agricultura digital pueden contribuir a cerrar la brecha de género y bajo qué condiciones logran hacerlo con éxito. A partir de la experiencia de empresas agtech apoyadas por Incofin en América Latina, el artículo pone de relieve por qué la tecnología por sí sola no es suficiente y por qué son fundamentales un diseño e implementación intencionales y sensibles al género.
¿Por qué el género importa en la agricultura digital?
La evidencia muestra que las mujeres agricultoras suelen tener un acceso más limitado que los hombres a teléfonos inteligentes, competencias digitales y servicios financieros. Las normas culturales, la división tradicional de roles en la finca y en el hogar, así como las limitaciones de tiempo vinculadas a las responsabilidades de cuidado, pueden restringir aún más la capacidad de las mujeres para beneficiarse de las herramientas digitales. Sin estrategias de género deliberadas, las soluciones de agricultura digital corren el riesgo de reforzar las desigualdades existentes en lugar de reducirlas.
Al mismo tiempo, cuando se diseñan de manera inclusiva, las soluciones digitales pueden mejorar significativamente el acceso de las mujeres a los mercados, al crédito, a la información y a los activos productivos, generando beneficios tanto para los hogares como para las comunidades en general.
Qué funciona: lecciones del portafolio
El nuevo análisis destaca estrategias prácticas utilizadas por empresas agtech que han logrado llegar a usuarias mujeres y mantener su participación. Entre ellas se incluyen:
- involucrar a las mujeres directamente en el diseño y las pruebas de los productos;
- centrarse en cadenas de valor en las que las mujeres ya desempeñan un papel significativo;
- construir redes de agentes mujeres;
- adaptar los formatos, lugares y horarios de capacitación a las necesidades de las mujeres;
- integrar contenidos no agrícolas, como información sobre salud o educación;
- utilizar referentes y perfiles femeninos en los materiales de marketing;
- establecer alianzas con organizaciones de mujeres;
- ofrecer condiciones de pago preferenciales para usuarias mujeres.
Ejemplos del portafolio en la práctica
El artículo presenta ejemplos concretos del portafolio de Incofin:
- Colcafé (Colombia) superó sus objetivos de género al adaptar la capacitación y el equipamiento a los roles que desempeñan las mujeres en el secado del café.
- Imix (Colombia) incorporó la inclusión de género en el núcleo de su modelo agri-fintech, permitiendo que más de tres veces el número de mujeres inicialmente previsto accediera al crédito.
- Hola Tractor (Bolivia) aprovechó una red de agentes mujeres para ampliar el acceso a la mecanización, al tiempo que generó oportunidades de ingresos para mujeres rurales.
De la intención al impacto
En todos estos casos, el mensaje es claro: las soluciones de agricultura digital que funcionan para las mujeres rara vez son el resultado del azar. Requieren un compromiso sostenido, alianzas estratégicas y una comprensión profunda de los contextos sociales y culturales en los que operan las mujeres agricultoras.
Descarga nuestro nuevo documento de análisis – Lecciones del Portafolio Agtech de Incofin, Parte III




